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​DIARIO · AGUA

​El misterio del agua

¿Qué sabemos realmente? ¿Y dónde empieza la interpretación?

​ENSAYO DE RITA-GRACIELA WERNER · RANDA, MALLORCA · APROX. 8 MINUTOS DE LECTURA

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Rita-Graciela Werner con Veda Austin tras la conferencia.

​EN EL ARTÍCULO

Ein Ausnahme-Staff

​La perspectiva de Veda Austing

​Observación y pruebas

​El poder de la pregunta abierta

​Probablemente no haya ninguna sustancia tan esencial para la vida en la Tierra como el agua. Conocemos su fórmula química, observamos su ciclo y la utilizamos cada día. Y, sin embargo, sigue planteándose la gran pregunta: ¿sabemos realmente qué es el agua, o hasta ahora solo conocemos, sobre todo, lo que nos aporta?

Esta pregunta fue el eje central de una inspiradora conferencia impartida por Veda Austin. La artista, escritora e investigadora independiente neozelandesa especializada en el agua lleva muchos años dedicándose al estudio de la transición entre el agua líquida y el hielo. Su intervención en Randa, en Mallorca, fue personal, auténtica y caracterizada por esa claridad que surge cuando alguien no solo investiga su tema, sino que lo vive.
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Desde el punto de vista científico: un material excepcional

Incluso sin ninguna interpretación espiritual, el agua es extraordinaria. Sus moléculas forman una red móvil de puentes de hidrógeno. De ahí surgen propiedades que son decisivas para la vida: el agua posee una elevada capacidad térmica, disuelve muchas sustancias, alcanza su máxima densidad a unos cuatro grados Celsius y se expande al congelarse. Por eso el hielo flota sobre el agua, los lagos se congelan desde la superficie y la vida puede seguir existiendo debajo.

 

El agua no se opone a las leyes de la física. Al contrario: son precisamente estas leyes las que explican por qué se comporta de forma diferente a muchos líquidos más simples. Su estructura local cambia constantemente; la temperatura, la presión, las sustancias disueltas, las superficies y la velocidad de congelación influyen en los patrones que se forman.

Lo que se considera un hecho

El agua es anómala, pero no está fuera de la ley.

Sus propiedades inusuales están bien documentadas y están estrechamente relacionadas con la red dinámica de sus enlaces de hidrógeno. Hasta la fecha, no se ha demostrado científicamente que el agua comprenda los pensamientos, posea conciencia o almacene significados.

​La perspectiva de Veda Austin

​Austin fotografía el agua en un estado parcialmente congelado, que ella describe como el «estado de la creación». En las formas que surgen, reconoce motivos recurrentes y posibles reacciones ante palabras, imágenes, música, preguntas o intenciones personales. Sus fotografías son fascinantes: a veces parecen abstractas; otras, recuerdan con sorprendente claridad a figuras, símbolos o paisajes.

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Para Austin, el agua no es solo un material, sino un interlocutor. Ella destaca su universalidad radical: no conoce origen, religión ni fronteras sociales. Fluye a través de personas, animales, plantas y paisajes, y acompaña cada vida desde su comienzo hasta su fin.

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​En la conferencia, Veda Austin mostró las formas que había documentado al observar agua parcialmente congelada.

El trabajo con los niños también forma parte de su compromiso. Quiere animar a la próxima generación a que no considere el agua simplemente como un recurso disponible en todo momento, sino como un sistema vivo al que se le debe prestar atención, respeto y protección. El término maorí «tamariki» —niños— representa en su trabajo a los futuros guardianes del agua de nuestro mundo.

​Entre la observación y la prueba

El enfoque de Austin recuerda al de Masaru Emoto, quien relacionó muestras de agua con palabras, música e intenciones, las congeló y, a continuación, fotografió cristales seleccionados. Sus imágenes dieron a conocer en todo el mundo la idea de que los mensajes positivos podían generar cristales armoniosos, mientras que los mensajes negativos daban lugar a cristales irregulares.

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Es precisamente aquí donde es importante hacer una distinción cuidadosa. Una imagen impresionante es, en primer lugar, una observación; aún no constituye una prueba de su interpretación. En las fotografías de hielo, la selección, la temperatura, las impurezas, la velocidad de congelación y la valoración subjetiva de la belleza pueden desempeñar un papel importante. Se han publicado pequeños estudios ciegos sobre la hipótesis de Emoto; sin embargo, hasta la fecha no se ha obtenido una evidencia sólida, independiente y confirmada de forma repetible que respalde una «conciencia del agua».

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Esto no resta valor al poder estético de las imágenes. Solo cambia la pregunta que les planteamos. Quizás no ofrezcan una respuesta, sino un punto de partida: ¿cómo debería diseñarse un experimento para que otros investigadores puedan repetirlo de forma independiente? ¿Qué condiciones deben establecerse de antemano y documentarse automáticamente? ¿Y qué explicación queda cuando se controlan el azar, la selección y las influencias físicas?

Die Kraft der offenen Frage

​No salí de la conferencia con una prueba, pero sí con una atención más aguda. Quizá el efecto más poderoso de este tipo de encuentros radique precisamente en eso: nos invitan a no creer de forma precipitada ni a rechazar por puro instinto.

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El agua sigue siendo una sustancia científicamente compleja y, al mismo tiempo, una poderosa imagen cultural y espiritual. Podemos investigar sus propiedades medibles y, aun así, dejarnos conmover por su belleza. Ambas cosas pueden coexistir, siempre y cuando dejemos claro lo que sabemos, lo que observamos y lo que suponemos.

¿Y si el agua encierra en sí misma más de lo que hoy podemos explicar? La respuesta sincera es: no lo sabemos. Pero precisamente por eso merece la pena fijarse bien.

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